UN TERREMOTO EN LOS ESTUDIOS DE LA LÍRICA ESPAÑOLA

poesía arábigo-andaluza

 

Por largo tiempo se creyó que toda la lírica española era de origen e influencia europea (románica), nacida al albor de la lírica provenzal y occitana, pero esta teoría, indiscutible durante decenios, se vendría abajo estrepitosamente ante el descubrimiento de S.M. Stern y Emilio García Gómez de un material desconocido que puso el universo crítico y filológico de la época patas arriba. Se trataba de unos manuscritos encontrados en El Cairo, en 1948, entre cuyos papeles descubrieron unos breves poemas escritos fragmentariamente en romance. Estos poemas se llaman moaxajas (muwassha), especie de composición poética hispano árabe utilizada también por los poetas hebreos españoles y por los mozárabes contemporáneos y su descubrimiento echó por tierra todos los conocimientos existentes hasta entonces.
Las moaxajas encontradas por estos dos investigadores están escritas en árabe o hebreo clásico, a excepción de la rima común que finaliza el poema y que reciben el nombre de “jarcha” escritas en lengua vulgar, ya sea árabe o romance. El descubrimiento de estas piezas en las moaxajas desmontó todas las teorías existentes hasta entonces dando lugar a nueva interpretación que no ha variado hasta la fecha. Ambos arabistas encontraron también otra forma estrófica , conocida por “ Zéjel”, que aparte de empezar siempre con versos de rima común, también está escrito en árabe vulgar y nunca lleva jarchas romances, aunque incorpora aisladamente palabras del dialecto mozárabe como sucedía en el habla corriente de los habitantes de Alándalus.
Lo destacado de estas formas poéticas, desconocidas hasta entonces, es que ambas difieren radicalmente de la Qasida, la estrofa tradicional árabe, que solo admite versos monorrimos en consonante. Y que ambas modalidades, moaxajas, zéjeles y jarchas, se desarrollaron en España como un fenómeno genuino no existente en ningún otro país de influencia árabo-musulmán y que nacieron dos siglos antes que la poesía europea y provenzal. Lo que acredita su singularidad hispánica o andalusí.
Se atribuye el invento de la moaxaja a Muhammad Ibn Muqqadam, más conocido como el “Ciego de Cabra”, poeta que recogía, hacia el 900 versos del pueblo y construía sus poemas sobre ellos. Pertenecen las jarchas traducidas a un género de poesía de amor femenino: expresan el anhelo de una doncella en la ausencia de su amante, el dolor de la partida o la infidelidad.
Con el hallazgo de estas singularísimas piezas vino a demostrarse la existencia de una base consolidada de la canción popular hispano musulmana muy anterior a la lírica provenzal, donde la letrilla es usada con su forma musical para aquellas actividades sociales o rituales que acompañan el devenir e incidencias principales de la vida popular. Hasta dónde reconvirtieron la forma clásica musical árabe, la nuba, en otras variantes musicales queda por estudiar.
Lo cierto es que mientras las muestras más remotas de la lírica provenzal se remontan a Guillermo de Poitou, (1071-1126), las moaxajas nacen en torno al 900, tras la llegada del inventor de las escuelas de música, Ziryab, que alumbrarán un universo de voces femeninas que casi un siglo antes de la llegada de la poesía provenzal a España a través,- principalmente, del Camino de Santiago- ya acompañan con sus cantos y poemas los momentos sagrados del transcurrir vital de la sociedad de la época.

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