UN SECRETO AL ALCANCE DE TODOS: EL MUSEO DE LA CIENCIA DEL INSTITUTO PADRE SUÁREZ.

Museo del padre suarez, Secretos de Granada

No hace mucho tiempo tuvimos la inmensa fortuna de contactar con Juan Alonso, una persona singular de nuestra ciudad con cuya amistad nos honramos: Juan es desde luego  un personaje único  por sus muchas y variadas virtudes, entre ellas, y  no las mayores,  su cordialidad y largueza  de conocimientos, y un saber estar, sencillo y amable  que le granjea fácilmente el afecto y el respeto de quienes lo conocen. Anoto y no por sobreabundancia, sus extensos conocimientos musicales, su erudición casi enciclopédica de la Historia y de las Artes y las Letras y desde luego su crítico y bien sopesado aprecio a la ciudad que lo vio nacer: Granada.

Vosotros, que os llamáis “secretos”,  nos dijo un día, tenéis uno al alcance de la mano y no deberíais dejarlo pasar.

-Tu dirás, Juan. ¿De qué secreto estamos hablando?. Le preguntamos con curiosidad.

-Pues muy sencillo, respondió él. Deberíais conocer el MUSEO DE LAS  CIENCIAS del INSTITUTO PADRE SUÁREZ. Único en su género, no sólo en la ciudad, sino en Andalucía entera y uno de los pocos Institutos de España con un auténtico Museo de la Ciencia que en nada tiene que envidiar al mismísimo  PARQUE DE LAS CIENCIAS, por la autenticidad y antigüedad de sus piezas y los valiosísimos y originales aparatos didácticos de que dispone desde hace más de siglo y medio.

Si queréis yo os puedo organizar una visita, no en vano soy Presidente de la ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL MUSEO y podemos contar con el guía más apropiado para la ocasión: LUIS CASTELLÓN,  conservador del museo, alma máter de su sostenimiento y cuidado y un apasionado de la materia, pues no por casualidad le ha dedicado su vida profesional impartiendo clases en el Instituto  y otro tanto de horas de dedicación a “fondo perdido” en la catalogación, estudio y diseño del Museo.

Dedicados, como estamos desde hace mucho tiempo, a la caza y captura de elementos patrimoniales “no visibles habitualmente”, y afectos a este tipo de conocimientos y experiencias especiales no tardamos cinco segundos en decirle:

-Cuando quieras y cómo quieras, pon día y hora y allí nos tendrás, amigo Juan.

Y así fue en un par de semanas: Un sábado no muy temprano, a la puerta del histórico Instituto, el más antiguo de la ciudad, y una pieza monumental en sí mismo por su valor artístico y por su  larga lista de alumnos “famosos o anónimos”,  un grupo de amigos de secretos quedamos citados con Juan Alonso y Luis Castellón.

Cuento para quien le interese, (pienso para mí,  que es una experiencia deliciosa), que la visita nos llevó casi toda la mañana y que fue tan  memorable e intensa que se nos pasó como un suspiro. El dúo  -“ Juan Alonso y Luis Castellón”- forman un tándem armonioso y complementario difícil de encontrar si en ambos no coexistiera esa pasión por el conocimiento donde el protagonismo necesario  del profesor Castellón luce las cualidades más gozosas de su noble oficio pedagógico: amplitud  de conocimientos y amenidad y claridad expositiva:  Instruir deleitando”, que decían los clásicos,  y el temple tranquilo de Juan Alonso hace lo demás. Todo ello con un sentido del humor fino y largo  y una brillantez exquisita, que entre bromas, chistes de la tierra y agudos interrogantes nos hizo disfrutar como a niños chicos.

Hablar del inmenso caudal museístico del mentado Museo ocuparía decenas de páginas, por ello reservamos a la curiosidad del lector una mirada a su página web y su amplia documentación. Solo diremos que el paso por la flora y fauna del mundo, desde sus orígenes paleontológicos más remotos, el montaje y desmontaje de endiablados cerebros de peces antediluvianos, la madeja de aparatos de experimentación, los experimentos mismos…,  manejados por el profesor Castellón fueron sin duda admirables. Y la suma de aparatos, piezas e instrumentos  de que dispone el Museo es un tesoro, un valioso patrimonio de nuestra ciudad que debería conocerse en profundidad y disfrutarse como lo que es: un Fondo único  de conocimiento humano que  han ido acumulando esas personas sabias y desprendidas que nos descubren los misterios del mundo, las entrañas de los misterios de la ciencia, el compartido amor a lo que no sabemos y queremos saber.

Ya en la calle nos sentamos un rato a conversar y a recrear tan maravillosa mañana con el reflujo de tantísima información revelada y tan curiosa experimentación,” físico-química”, las únicas palabras con que darles las gracias a nuestros anfitriones no podían ser otras que: Volveremos.

Y así lo haremos a no mucho tardar.

 

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