LA MANIGUA, “Tentador laberinto de los sentidos”.

Nadie, desde Cervantes, se había atrevido a poner blanco sobre negro la historia de este barrio granadino de malhadada fama y truculenta historia conocido por la “La Manigua” hasta que Isabel Sánchez Ballesteros lo rescató de la nada con sendos trabajos de grandísimo interés: el primero fué su novela “Hija de la Manigua” y seguidamente, “La Manigua, tentador laberinto de los sentidos”. Y bien puede decirse que la suma de los dos nos dan un retrato muy cercano a lo que pudo ser aquel barrio derrelicto dentro de la ciudad, subsumido dentro del cogollo aristocrático de la misma y convertido con el paso del tiempo en el lupanar más extenso de la andalucía oriental. Una jungla humana pululante y pegajosa que aquí daba rienda a sus instintos carnales y carencias libidinosas ante los ojos de la cercana Curia, dos conventos y tres parroquias.

Viejo oficio e ineludibles querencias del humano vivir desde los tiempos más remotos que las mentes más hostiles no consiguen erradicar nunca.

La autora así nos lo muestra con su desparpajo habitual y su prudente sentido de las medidas: aquello no era las Vegas. Las casas se caían a pedazos, las calles mostraban la podredumbre del abandono y los olores retestinados a orines y colonia barata inundaban aquel ambiente selvático.  La vida era dura, nos cuenta Isabel,  a veces violenta, placentera y rebuscada en el anochecer como en los  lupanares romanos.

Enquistado en el cogollo urbano de la ciudad y convertido en oscuro laberinto de atracción y repulsión a partes iguales, hasta el nombre le hacía honor a su endiablado enigma. Ya fué famoso en los tiempos en que nuestro genio del Siglo de Oro se atrevió a compararlo con el Arenal del Sevilla, el Potro de Córdoba, el Azoguejo de Toledo. Nadie que lo conociera ahorraba comentarios procaces de su confuso laberinto de calles y placetas absorvidos en el deambular de la “trata” entre mujeres atrevidas y hombres sin escrúpulos.

Pues bien, Isabel Sánchez Ballesteros le ha echado ganas y finura y de manera premeditada nos ha dejado un relato ejemplar. Sin moralina al uso, sin hipocresías rampantes. Lo que es, es y ahí está y más vale llamarlo por su nombre. Muestra así respeto por las pobres mujeres obligadas por las circunstancias a tan humillante actividad y en contados casos, que también los hubo, el milagro de la liberación por mano de algún ricachón generoso que las libra de las peores contingencias. Quede claro que nadie lo había hecho antes de Isabel: ni Gallego Burín, ni de Paula Valladar, ni los historiadores contemporáneos han contado gran cosa de aquella demolida arquitectura mestiza de raices medievales y evolución diciochesca en forma de casonas venidas a manos y cuchitriles semirruinosos habitados por la fauna del lenocidio, y de todo ello hace la autora una semblanza fotográfica realista y certera.

El relato del que hablamos no es excesivamente largo, sino más bien sinóptico, resumen de las dos tramas que atraviesan el barrio: su conformación urbana desde la muralla de Puerta Real y el Campillo hasta el eje nobiliario de calle San Matías y la historia emocional y humana de sus gentes. Desfilan por el los grandes nombres de las Madamas, los antros y tabernas de mayor fama, la organización interna con su nomenclatura viva: mujeres del amor, cortesanas, cantoneras, monasterios, abadesas…hasta un  Padre Protector que ejerce autoridad  sobre el pupilaje para evitar quebrantos y desmanes mayores.

En corto, pero exacto, examina por fuera y por dentro el avispero de la Manigua, “tentador laberinto de los sentidos” y sus calles legendarias del Jazmín o Piedra Santa.  Los negocios más escogidos como  el Café-cantante la Montillana,  el 32, o La Flor de Mayo…y la memoria de las mujeres-reinas del comercio como la Mama Bizcocha o la Comegatos o Carmela la de los muertos, con sus singulares habilidades y encantos.. hasta explicar el origen antillano del nombre.

Habilmente describe las penalidades de los músicos ciegos que alquilaban sus instrumentos “en el Punto”,  recrea los noches de pasión en los patios engalanados de geranios y macetas al tono de las guitarras y el cante del “Tuerto de Graná” o el “Calabino” o el mismísimo “Frasquito Yerbaguena”. Un tambiente jocoso, procaz y libertino a la altura de los diezmos pagados por los clientes, con la música de Mozart tocada por bandurria en el patio de la Bizcocha, o la voz atormentada del Tejeringuero…

La primera andanada destructiva vino de mano del famoso alcalde de las “cuatro ges”: Germán Gil de la Gibaga, por los años veinte del siglo XX, que ante la renuencia a los desalojos arbitró un método asaz torticero: inundar con agua los tejados para que estos se hundieran. Después llegó Gallego Burín con la piqueta demoledora vaciando a pico y pala todo el entorno de Puerta Real para construir la calle de Ganivet, escurialense y relamida calle como una mala copia de un bulevard secundario de París. Y ya la definitiva con los ayuntamientos democráticos.

Poco queda ya de “aquel dédalo de coladeros estrechos, sucios, insanos y malolientes, por donde pululaban furcias que se arremangaban las ropas mostrando sus muslos y los canales de sus pecharas a los varones babosos que se acercaban a reclamarlas”.

Afinado, contundente y lleno de viveza, “La Manigua, tentador laberinto de los sentidos” consagra a Isabel S. Ballesteros  como una magnífica cronista de su ciudad y como una  documentada escritora de historia contemporanea. Y bien que se nota que todo el mapa de la Granada contemporánea le subyuga y atrae. Y lo domina con soltura, de modo que estamos convencidos de que habrá más textos. Seguro.

 

La Manigua, tentador laberinto de los sentidos.

Isabel Sanchez Ballesteros

Edición de Secretos de Granada.

En librerías.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s